Último adiós a Narciso Ibáñez Serrador en Granada El emotivo discurso de la hija de Chicho: "Tu generosidad y sincero amor por las personas es lo que más me llevo de ti"

  • Pepa Ibáñez ha recordado a su progenitor como "un padre con poderes especiales, un súper jefe para todos y un maestro de maestros" en la despedida del genio televisivo 

Granada ha despedido esta tarde a Chicho Ibáñez Serrador entre lágrimas, llantos, aplausos y palabras de agradecimiento en el Cementerio de San José. Casi un centenar de personas ha asistido a la misa póstuma del genio televisivo, en la que no han faltado sus hijos Alejandro y Pepa Ibáñez; sus cuatro nietas; y amigos íntimos y compañeros de profesión como Alfredo Amestoy y Luis Larrodera.

El momento más emocionante de la despedida se ha producido cuando la hija ha pronunciado unas conmovedoras palabras. "Querido papá, lo primero es darte las gracias como hija. Con tu amor y esfuerzo mi vida ya sido un auténtico sueño. Gracias a ti he podido crecer sumamente feliz, libre y sin preocupaciones", ha reconocido con la voz temblorosa al inicio de su elocuente discurso.

Lágrimas y aplausos en el último adiós de Chicho en el Cementerio de San José. Lágrimas y aplausos en el último adiós de Chicho en el Cementerio de San José.

Lágrimas y aplausos en el último adiós de Chicho en el Cementerio de San José. / Álex Cámara

"Me enseñaste a fascinarme con la vida, a tener espíritu crítico, a ser aventurera, curiosa, inquieta. A experimentar y explorar el mundo al máximo tal y como tú siempre lo has hecho, pero a la vez a ser bondadosa y humilde por el camino. Me enseñaste a ser exigente, perfeccionista y también un poco mandona. Por todo esto te estoy eternamente agradecida", ha declarado.

Ibáñez ha recordado a su progenitor como "un padre con poderes especiales, un súper jefe para todos. El maestro de todos los maestros". "Han sembrado tantas semillas de amor e ilusión por tantas partes que ese cariño no va a parar de crecer. [...] Es un honor tener un padre que con tantísimo esfuerzo tocó los corazones de millones de personas e inspiró la vida de muchos para que consiguieran sus propios sueños. Permanecerás en la memorias colectiva de todo un país", ha destacado.

Pepa Ibáñez pronuncia su emotivo discurso en honor a su padre, Chicho Ibáñez Serrador. Pepa Ibáñez pronuncia su emotivo discurso en honor a su padre, Chicho Ibáñez Serrador.

Pepa Ibáñez pronuncia su emotivo discurso en honor a su padre, Chicho Ibáñez Serrador. / Álex Cámara

El discurso completo de Pepa Ibáñez

"Querido papá. Lo primero es darte las gracias como hija. Con tu amor y esfuerzo mi vida ya sido un auténtico sueño. Gracias a ti he podido crecer sumamente feliz, libre y sin preocupaciones. Me enseñaste a fascinarme con la vida, a tener espíritu crítico, a ser aventurera, curiosa, inquieta. A experimentar y explorar el mundo al máximo tal y como tú siempre lo has hecho, pero a la vez a ser bondadosa y humilde por el camino.

Me enseñaste a valorar el esfuerzo personal, a ser exigente, perfeccionista y también un poco mandona. Por todo esto te estoy eternamente agradecida. Siempre he sentido tu amor muy cerca aunque estuvieras lejos físicamente. Ese amor siempre lo voy a llevar contigo.

No podría estar más orgullosa de ti, papá. Has tenido una vida maravillosa, única, mágica, ejemplar. La gente ya te está tratando de leyenda. Es un honor tener un padre que con tantísimo esfuerzo tocó los corazones de millones de personas, que inspiró la vida de muchos para que consiguieran sus propios sueños. Permanecerás en la memoria colectiva de todo un país.

Estos días hemos recibido miles de elogios por tu genialidad, creatividad, talento, humor, originalidad. Tantas personas agradecidas y tristes por tu partida. Me haces sentir la hija más orgullosa del mundo. Lo que más me enorgullece es el gran corazón que siempre has tenido. Como has tendido las manos a tantas personas, a sus familias, hijos, amigos. Les has ayudado a salir adelante en los peores momentos para que no pasarán hambre. Le enseñaba todo lo que podías para que ellos pudieran volar muy alto y a creer en ellos mismos. Te acercabas a los que menos tenían y los incluías en tu gran familia.

Siempre atento, siempre discreto, humilde. Y esto es lo que te hace tan grande. Porque tú también has pasado hambre y no querías que nadie pasara por lo mismo. Tu generosidad y tu amor por las personas es lo que más me llevó de tu como un gran ejemplo. Porque tu vida no fue fácil y aún así hacías lo que fuera para mejorar la vida de los demás.

Has sido un padre con poderes especiales, un súper jefe para todos. El maestro de todos los maestros. Han sembrado tantas semillas de amor e ilusión por tantas partes que ese cariño no va a parar de crecer. Te lo devolvemos eternamente para que lo disfrutes en tu nueva aventura allá donde estés. En nombre de todos los que que queremos, te mandamos nuestro cariño, respeto y admiración, tal y como tú lo hacías con lo tuyos.

Que sepas que tu legado se mantendrá vivo por siempre, especialmente cuidado por tu hijo querido Alejandro. Él si que ha seguido tus pasos y ha conseguiste relevarte de tus genialidades. Debes de estar muy orgulloso de él, como estamos todos. Quédate tranquilo. Hemos sido aprendices números uno, incluida tus cuatro nietas que son muy listas. Intentaremos no estar triste por tu partida y estar muy agradecidos porque has existido en este mundo y te hemos podido disfrutar y querer tantísimo.

Nunca te irás de nuestra vida y siempre vas a estar presente en nuestros corazones. Por fin te reúnes con tu querida mama aquí, en esta bella tierra que es Granada. Te queremos mucho tus hijos y familia".

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