El genio televisivo murió el pasado viernes

Un Cineclub terrorífico: un homenaje a Chicho Ibáñez Serrador inaugurará el próximo curso

  • El director, Juan de Dios Salas, tiene previsto la proyección de sus dos películas y los capítulos de 'Historias para no dormir'

Foto promocional de 'Historias para no dormir' de Chicho Ibáñez Serrador. Foto promocional de 'Historias para no dormir' de Chicho Ibáñez Serrador.

Foto promocional de 'Historias para no dormir' de Chicho Ibáñez Serrador. / G. H.

Muchísimos españoles, pegados al televisor a finales de los 60, recordarán con cariño -y quizá algo de miedo- Historias para no dormir de Narciso 'Chicho' Ibáñez Serrador. La serie con una intro tan característica como el propio director de televisión abordaba el género fantástico, de terror y de la ciencia ficción, por entonces casi desconocidos en nuestro país.

El Cine Club Universitario / Aula de Cine de la UGR tendrá a Chicho como protagonista del ciclo de apertura del próximo curso 2019-2020, cuya programación está pendiente de aprobarse todavía. La antigua Facultad de Medicina proyectará los capítulos de Historias para no dormir a partir de septiembre y las dos películas del director, La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?, en 2020.

El homenaje al genio televisivo empezó a fraguarse "hace meses", reconoce el director del Cine Club Universitario, Juan de Dios Salas, que no se imaginaba entonces que lo harían a título póstumo. De Dios Salas adelanta que tienen previsto empezar varias secciones centradas en el cine español, una de ellas dedicada a los maestros del cine moderno español, donde se encuentra Ibáñez Serrador. "La idea era inaugurar el próximo curso con Chicho aprovechando la entrega del Goya de Honor al realizador este año. Además, es una de las personas más notables del cine español en los 60 y 70", explica.

g. h. Imagen del capítulo 'El cuervo', de 'Historias para no dormir'. g. h. Imagen del capítulo 'El cuervo', de 'Historias para no dormir'.

g. h. Imagen del capítulo 'El cuervo', de 'Historias para no dormir'. / G. H.

En Historias para no dormir, "Chicho tomaba como referencia el mundo del cine y sacaba un partido enorme utilizando un lenguaje lo más cinematográfico posible a pesar de los pobres medios de la época", subraya el director del Cine Club Universitario. Entre las novedades visuales de la serie, emitida por primera vez en TVE el 4 de febrero de 1966, destaca el uso de exteriores y de planos arriesgados, a la altura del suelo, por ejemplo.

Chicho, insiste De Dios Salas, utilizaba estos episodios, mediometrajes, cortometrajes, que duraban entre 15 y 40 minutos, a veces incluso llegaban a una hora, para "contar historias con imágenes y muy bien y con elementos visuales muy cinematográficos". Además, "con muy pocos medios pero con mucho imaginación, él supo entender el género", añade.

Pequeñas obras maestras

Para el público de entonces, sostiene De Dios Salas, fue "una revolución". "No era habitual que la tele de la época, durante la dictadura, se acercara al cine fantástico, más aún hecho aquí y sobre historias de terror, fantasía o ciencia ficción. Era tremendamente novedoso", destaca el también director del Festival Granada Paradiso, que recuerda haberse quedado despierto hasta última hora de la noche para ver la serie. "Tiene dos películas, pero antes hizo 40 o 50 episodios que son pequeñas películas, pequeñas obras maestras", zanja.

Otra imagen promocional de la serie de tele. Otra imagen promocional de la serie de tele.

Otra imagen promocional de la serie de tele. / G. H.

Para el director del Cine Club Universitario, es "muy difícil analizar a una cineasta como él, ya que destaca en varias facetas y tiene muchas piezas sueltas". A su juicio, son tan importantes Historias para no dormir, sus dos películas y el programa Un, dos, tres.... responda otra vez como Mis terrores favoritos. Las títulos que programa en esta serie de TVE son "magnificas películas de terror; un recorrido ejemplar, casi una lección de programación, propia de una filmoteca o cineclub, por el cine de terror y suspense de todos los tiempos seleccionadas".

El cineasta seleccionaba "una o dos filmes representativas de cine de terror británico de los años 70, por ejemplo, y las elegía perfectamente elegido". Ahí, recalca De Dios, "hay una tarea de formación del espectador; lo anima a que aprenda a ver cosas y a valorar que dentro del cine fantástico hay mucho basura pero también cosas magníficas y que son parte fundamental de la historia del cine".

Años después del estreno de la serie, José Luis Garci presentaría ¡Qué grande es el cine!, que, en palabras De Dios, "tiene un formato muy parecido aunque Garci hace una pequeña presentación crítica y no gasta bromas al principio; y la idea era la misma: seleccionar películas que él considerada interesantes y atractivas". 

El impacto de sus programas y películas se ha traducido en una generación de directores entusiasmados con el género fantástico y de terror como Álex de la Iglesia y Juan Antonio Bayona. "Ellos han aprendido mucho viendo las películas que seleccionó para Mis terrores favoritos, claro", asiente.

Chicho, influencia de Bayona

Bayona admitió en una columna de opinión sobre el maestro, publicada en la página web de los Premios Goya, que "la forma en la que Ibáñez Serrador -siempre al servicio de la emoción y, sí, del respingo- articula y rompe los relatos, mueve la cámara y planifica, pone en escena, presenta a los personajes, diseña atmósferas, dispone el tiempo, construye el suspense y concibe imágenes de terror irrepetibles, inolvidables, ha sido y seguirá siendo para mí fuente de constante inspiración".

Rodaje de uno de los capítulos. Rodaje de uno de los capítulos.

Rodaje de uno de los capítulos. / G. J.

¿Qué efectos tuvo en usted Chicho? "Cuando empecé a interesarme por el cine, y veía que me gustaba, no acababa de encontrar cómo saber de cine, cómo aprender de cine. Un día, en la introducción de Mis terrores favoritos, empezó a explicar que si alguien quería saber de cine tenía que recordar y relacionar conceptos, saber que una serie de películas estaban hechas por un mismo director y a su vez el director había trabajado tantas veces con tal fotógrafo", recuerda.

El consejo de hacer fichas técnicas le valió enormemente porque "era una forma de que fueras capaz de relacionar datos, además de memorizarlos. "Durante años, todavía lo conservo, he estado haciendo fichas. He llenado cajones. Tendré unas 2.000 o 3.000 fichas", cuenta De Dios entusiasmado.

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