Por su novela 'Lectura fácil'

Cristina Morales, un Premio Nacional de Narrativa radical

  • La escritora granadina se hace con el galardón gracias a un libro incendiario en sus formas y su contenido, donde desafía al canon literario y critica la normalidad impuesta por el sistema en la actualidad

Cristina Morales (Granada, 1985), fotografiada este martes en La Habana. Cristina Morales (Granada, 1985), fotografiada este martes en La Habana.

Cristina Morales (Granada, 1985), fotografiada este martes en La Habana. / YANDER ZAMORA / efe

Muchos descubrieron a Cristina Morales con Los combatientes (2013), una primera novela explosiva sobre un grupo de estudiantes de teatro de una universidad donde hizo sentir incómodo a más de un lector. Un libro-bomba donde la escritora granadina hablaba de jóvenes precarios, salvajes y con inquietudes, que ya no pueden confiar más en los cuentos de hadas del capitalismo. Seis años más tarde, la escritora granadina brilla por sí sola en un panorama literario gris y con la corrección política a la orden del día. La autora se ha hecho con el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa, que cada año concede el Ministerio de Cultura y Deporte.

Morales lo ha logrado con su "radical" Lectura fácil, la historia de cuatro mujeres con discapacidad intelectual donde critica la normalidad impuesta por el sistema y desafía al canon literario. El jurado ha destacado la "propuesta radical y radicalmente original que no cuenta con una genealogía en la literatura española y que destaca por la recreación de la oralidad, unos personajes extraordinarios y su lectura del contexto político en el que se desarrolla". Una novela donde la granadina reivindica el papel protagónico en la literatura de "los llamados administrativamente discapacitados intelectuales" o con diversidad funcional.

La escritora granadina se encontraba en Cuba cuando le anunciaron el premio. La escritora granadina se encontraba en Cuba cuando le anunciaron el premio.

La escritora granadina se encontraba en Cuba cuando le anunciaron el premio. / YANDER ZAMORA / efe

La escritora ha definido el galardón como "una victoria contra las opresiones" criticadas en su obra, y que proceden de un "sistema capacitista y bienestarista que es profundamente machista y patriarcal". En La Habana, donde se encuentra de viaje, Morales señaló en una entrevista con Efe que la gente de la que habla en el libro es ella misma. "Los bajos fondos, si son bajos, son míos", precisó la novelista en relación a la trama de Lectura fácil.

"No me planteaba de modo explícito hacer nada radical", ha subrayado al respecto Morales en otra entrevista con Europa Press, que también ha rechazado la etiqueta de novela social que se le adjudica. "Es una denominación bastante pobre, una denominación muy barata propia de malos lectores y malos críticos", ha indicado.

Sobre el contenido de la obra, ha recalcado que este libro busca cuestionar el propio concepto de discapacitada intelectual, así como el de inclusión. "La inclusión es una patraña de la democracia porque si existe una necesidad de inclusión es que existe una marginalidad provocada por el propio poder, que después apela a la inclusión de un modo hipócrita y estratégico. La inclusión que predican los poderes públicos no me interesa para nada", ha finalizado.

La escritora no duda en apretar el gatillo contra la corrección política, las superestructuras de poder y las estrategias de control del sistema neoliberal en esta novela. Merecedor del Premio Herralde de Novela 2018 y los elogios de crítica y público, este ácido relato se centra en las vidas de Marga, Nati, Patricia y Àngels. Las cuatro mujeres con "discapacidad intelectual" comparten un piso tutelado en una Barcelona mestiza y opresiva con paro, desahucios, mentiras, okupas, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y los ateneos libertarios como telón de fondo.

Portada de 'Lectura fácil' de Cristina Morales. Portada de 'Lectura fácil' de Cristina Morales.

Portada de 'Lectura fácil' de Cristina Morales. / G. H.

A través de las vivencias de las cuatro protagonistas, Morales critica el heteropatriarcado monógamo y blanco, la retórica institucional y capitalista, y hasta el activismo más rancio que usa los ropajes de "lo alternativo" para apuntalar el statu quo. Desde las primeras a las últimas páginas del libro, Morales reparte mandanga contra los machos fascistas o los machos sensibles, que vienen a ser lo mismo, y los progres machistas.

"Precisamente nuestros mayores enemigos no son aquellos que identificamos, que no son de nuestros círculos. Hablo de gente de derechas o muy conservadora. La lucha contra ello es diferente. La lucha que tenemos que implementar en nuestro día a día, a nivel efectivo. Hay momentos en que el amante es tu enemigo. Tu amante es tu enemigo porque se comporta como un machista, un fascista. Puede ser tu amigo, tu novio. El enemigo lo puedes tener metido en la cama. Con estos convencimientos, de no me voy a morder la lengua, me embarqué en la escritura de la novela. Me dije: "Quizá estos temas merecen una atención literaria", explicó en una entrevista reciente con Granada Hoy.

La novela también celebra el cuerpo y la sexualidad, el deseo de y entre las mujeres, la dignidad de quien es señalada con el estigma de la discapacidad y la capacidad transgresora y revolucionaria del lenguaje. Prueba de ello es Marga, cuyo 66% de retraso no le impide vivir su hipersexualidad (o ninfomanía) aunque la Generalitat, su tutora legal, decida por ella esterilizarla.

Además, Morales desafía al canon literario con un ácido, deslenguado y ágil relato donde mezcla distintos géneros como el fanzine, el sistema de lectura fácil y el lenguaje jurídico. Ya lo hizo anteriormente con Terroristas modernos (2017), cuyo lenguaje estuvo influido por la documentación histórica a la que tuvo acceso. Sin embargo, no se ciñó al copipega y lo adaptó a su propio registro. La intención de Morales con esta novela fue en esencia hacer una indagación literaria e histórica que le permitiera hablar de las nociones de terrorismo, modernidad, burguesía y democracia en el tránsito de los siglos XVIII a XIX.

Cristina Morales (Granada, 1985), licenciada en Derecho y Ciencias Políticas, es autora del libro de cuentos La merienda de las niñas (2008) y de Los combatientes (2013), un libro con el que obtuvo el Premio Injuve. En 2015 publicó Malas palabras, una novela sobre Santa Teresa de Jesús; en 2017, Terroristas modernos y en 2018 Lectura fácil, por el que ganó el Premio Herralde, siendo la más joven en conseguirlo.

Sus cuentos han aparecido en la colección Nuevos relatos para leer en el autobús (2009), en las antologías Cuento vivo de Andalucía (2006), Ficción Sur: Antología de cuentistas andaluces (2008), Pequeñas Resistencias 5. Antología del nuevo cuento español 2001-2010 (2010) y Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos (2010).

"¿En qué consiste tu radicalidad?", le preguntaron en una entrevista en AristeguiNoticias.com. Ella respondió: "Podría empezar por atentar contra la propiedad privada o no dar dos besos sistemáticamente al hombre; por reventar puertas de casas desocupadas; o reciclar comida que recién se tiró. En el ámbito literario puede ser radical escribir lo que uno quiere". Una radicalidad que es reconocida con el Premio Nacional de Narrativa.

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