Concierto

Un Mesías bien entendido

  • La Orquesta Ciudad de Granada, en colaboración con la Fundación La Caixa, anticipa su felicitación navideña con la interpretación de esta obra cumbre del repertorio vocal

Mesías participativo. Mesías participativo.

Mesías participativo. / Carlos Gil

Hay músicas que el imaginario colectivo tiene asociadas a determinadas celebraciones o momentos del año. Tal es el caso del Mesías de George Frederick Haendel, que está estrechamente ligado al tiempo de Navidad. La Orquesta Ciudad de Granada, en colaboración con la Fundación La Caixa, anticipa su felicitación navideña con la interpretación de esta obra cumbre del repertorio vocal, y lo hace con una versión participativa que permite a muchos aficionados a la música vocal y formaciones corales amateurs acercarse al Mesías, poniendo su ilusión y su esfuerzo al servicio de la más bella música.

El encargado de dirigir la interpretación de este Mesías ha sido el director Lluís Vilamajó, un experimentado director de música vocal que conoce a la perfección este repertorio. No en vano, la versión de la obra que hemos podido escuchar estos días se me antoja una de las más dinámicas y dentro de estilo de los últimos años. Desde el primer momento el gesto resuelto y preciso de Vilamajó se transmutó en un sonido limpio y bien empastado tanto en orquesta como en coros, controlando la articulación y el tempo para revivir con brillantez y calidez la obra de Haendel. Las cuerdas, con un legato descargado de peso y una perfecta coordinación, se unieron a unos vientos siempre equilibrados y presentes en una perfecta sintonía. Y por encima del tejido orquestal las voces, claras y luminosas, construían un discurso orgánico que evolucionaba con cada nueva intervención. Con una coherencia interpretativa muy meditada, Lluís Vilamajó supo dotar a la obra de una frescura y un optimismo muy a propósito a las intenciones de la partitura, escudriñando el significado y carácter de cada número.

Lluís Vilamajó es un experimentado director de música vocal que conoce a la perfección este repertorio

El cuarteto solista estuvo formado por cuatro voces muy compensadas y a propósito para las necesidades de la obra

El cuarteto solista estuvo formado por cuatro voces muy compensadas y a propósito para las necesidades de la obra, si bien destacó por su belleza tímbrica y precisión técnica el contratenor Gabriel Díaz. No es fácil afrontar la parte de alto del Mesías, concebida en su día para una voz de contratenor; se requiere una amplia tesitura, con presencia en las notas graves y ligereza en las agudas, algo que Gabriel Díaz demostró dominar. Desde su aria inicial But who may abide o en O thou that tellest good tidings to Zion, su voz fue clara y bien modulada, con una riqueza de armónicos de gran belleza y con la agilidad y ligereza necesarias para este oratorio. Igualmente, la soprano Elena Copons demostró presencia escénica con una rica y poderosa voz en cada una de sus intervenciones, destacando quizás el aria Rejoice greatly. También es digna de mención la voz del tenor Juan Sancho, con un timbre bien colocado pero sin demasiada cobertura, de sonido natural muy adecuado para el estilo de la obra, que tuvo su momento cumbre en el aria Every Valey shall be exalted o con el arioso Behold and see de la segunda parte. Y, completando este cuarteto solista, la oportuna y rotunda voz del bajo Josep-Ramon Olivé nos regaló grandes momentos en el recitado Thus saith the lord, el aria The people that walked y el dúo con trompeta The trumpet shall sound, cargado de fuerza y brillantez.

Merece una especial mención el Coro de la Orquesta Ciudad de Granada, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de interpretar los más de veinte números corales del Mesías, si bien en muchos de ellos estuvieron apoyados por los coros de sala, que hicieron una espléndida labor y llenaron de música el Auditorio Manuel de Falla en una oleada de emociones y belleza. Aún así, el coro de la OCG reflejó el buen trabajo vocal de Vilamajó, quien fuera en el pasado su director titular y que mantiene una estrecha vinculación con la formación. La precisión de sus agilidades de muchos números, como For unto us a Child is born, una dicción precisa y cuidada del texto, el balance de las voces, la sobrecogedora fuerza de la polifonía a cappella en el coro Since by man came death o la expresividad y júbilo del Amen final son sólo una muestra de su buen hacer y su gran musicalidad. Es una suerte contar con una formación coral como ésta en Granada, que para la ocasión contó con la colaboración destacada de más de trescientos coralistas de doce formaciones corales.

El buen hacer de todo el equipo, dentro y fuera del escenario, fue recompensado con una prolongada ovación. En agradecimiento, Lluís Vilamajó regaló como bis la repetición del popular Hallelujah, con cuyos alegres compases se inauguró la Navidad en Granada.

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