Plan B publica el cómic 'Señora'

La señora que todas llevan dentro

  • La dibujante Ana Belén Rivero alumbra su tercer libro ilustrado, un irónico y crítico manual de supervivencia para sobrellevar la precaria, complicada y voluble vida de una mujer adulta

Una de las viñetas del cómic 'Señora' de Ana Belén Rivero. Una de las viñetas del cómic 'Señora' de Ana Belén Rivero.

Una de las viñetas del cómic 'Señora' de Ana Belén Rivero. / G. H.

¿Cuándo dejó de ser una jovencita universitaria con grandes aspiraciones para convertirse en una chica con trabajo para el que se está sobrecualificada con contrato y sueldo precario? Muchos lectores se lo preguntarán en cuanto caiga en sus manos Señora (Plan B, 2018), el nuevo y desternillante cómic de la dibujante granadina Ana Belén Rivero. Su tercer libro ilustrado -el primero no autopublicado- se antoja un lúcido manual de supervivencia para sobrellevar con humor la precaria, complicada y voluble vida de una mujer adulta de clase media.

¿Con qué mochilas cargan las mujeres en la actualidad? Rivero cree que "aunque estamos conquistando espacios que antaño eran impensables, aún seguimos siendo juzgadas en base a nuestra (in)actividad uterina y a nuestro estado civil". "La presión por la maternidad, ese dinosaurio al que por más que le pidas cinco minutos para seguir durmiendo, siempre va estar ahí. La figura de la solterona no tiene un peso tan negativo como pudiera tenerlo la figura del solterón, que siempre será interpretado como vividor, mientras que nosotras seremos unas locas de los gatos", reprocha.

Arreglada pero informal: así es la autora del libro. Arreglada pero informal: así es la autora del libro.

Arreglada pero informal: así es la autora del libro. / A. B. R.

El libro de la humorista gráfica, una firma habitual en el El Jueves, destila ironía y crítica mordaz en cada trazo. Hay bastantes viñetas, como la de Vestir acorde a tu edad, donde se habla del cuerpo femenino -ese "campo de batalla" como bien lo define la artista Barbara Kruger-. ¿Los cánones de belleza se siguen ajustando a una realidad paralela a la de los mortales? "Hay un intento, en mi opinión un poco vago que obedece más a fines mercantiles que éticos, por la aceptación de los cuerpos no normativos gracias a movimientos como el body positive. Pero las grandes marcas incorporan en sus campañas a modelos que no se ajustan a lo establecido para cubrir cupo, luego siguen separando las tallas consideradas como grandes en secciones diferentes de las tallas consideradas normales, por citar un ejemplo de doble vara de medir", zanja Rivero.

A la pregunta del millón -¿cuándo se dejará de valorar a la mujer únicamente por su físico?-, la granadina dice no saber cuándo terminará esto, pero piensa que "la maquinaria es mucho más compleja" y que "no terminaremos ni de aceptarnos, ni de valorarnos por el aspecto hasta que el capitalismo no lo quiera". "La atracción física y nuestra frustración por no despertarla es un negocio muy lucrativo -de ello habló largo y tendido en su segundo libro Mens sana in corpore-", señala.

Rivero dedica buena parte del cómic a reflexionar sobre su generación, aquella que le pilló de lleno la crisis de 2008. ¿A qué miserias se enfrentan estas generaciones de jóvenes con carrera, máster e idiomas? Para la dibujante, "la más terrible, por encima de precariedad, es la falta de oportunidades, los empleos de poca calidad y un mercado inmobiliario que no lo pone nada fácil; es la pérdida de autoestima".

"Hemos estudiado carreras, másters, idiomas y nos encontramos en la cuerda floja intentando adquirir poder adquisitivo en puestos de trabajo que, con toda probabilidad, no guardan relación con lo que hemos estudiado. Saltando de trabajo en trabajo y sin poder especializarnos y, si lo hacemos, lo hacemos en puestos de trabajo para los que estamos sobrecualificados o cobrando muy por debajo de lo que correspondería por convenio", recrimina la autora de Señora, que opina que no sólo "hemos perdido la autoestima, sino también hemos pasado miedo en los que tendrían que haber sido los mejores y más prósperos años de nuestra trayectoria profesional".

El lector se sentirá muy identificado al llegar al apartado de miserias laborales tras la Gran Recesión de 2008. La protagonista de Señora, vestida de Indiana Jones, tratará de cruzar una cuerda cual equilibrista hasta llegar a su trabajo soñado -si es que existe-. Antes, el álter ego de Rivero deberá aceptar una beca remunerada aparentemente de lo suyo, un trabajo temporal para adquirir algo de liquidez, pagar facturas siendo autónoma...

Otra de las viñetas de 'Señora'. Otra de las viñetas de 'Señora'.

Otra de las viñetas de 'Señora'. / G. H.

Sin olvidar "el trabajo para el que se está sobrecualificado con contrato y sueldo precario"; esa cuarta entrevista en la que le preguntan si se plantea formar una familia; desgastar el F5 de su teclado actualizando los portales de empleo; o repartir currículums que acabaran en la papelera en cuanto sale por la puerta. "Mirándolo con perspectiva -dice la protagonista- siempre seré pobre".

La artista habla de "la precariedad infinita" sin ningún tapujo en este libro de marcado carácter autobiográfico. ¿A qué situaciones de extrema precariedad se ha enfrentado? "Bueno, me enfrento... Que se habla con mucha ligereza del final de mes pero para mí, muchos meses, ese final es mitad de mes. Ahora soy autónoma, no me extenderé a este respecto para evitarle pesadillas a los lectores de Granada Hoy", admite.

Rivero asume, no sin cierto desazón, "la absoluta falta de empatía" de la clase política española hacia los jóvenes. "Porque quienes nos gobiernan no se han encontrado en una situación parecida a la nuestra y, cuando parecía que por fin entraba una izquierda joven y renovada que procedía de la calle, se enzarzaron en sus conflictos de intereses y nos han dado por completo la espalda. Que no se haya aplicado una medida para recuperar cerebros fugados es un desastre, ¿quién va a construir el futuro de un país si no hay oportunidad para hacerlo?", se pregunta.

Por lo pronto, la señora que todas llevan dentro os recomienda, copa de vino en mano, "no sonreír conteniendo la mierda interior, no aguantar gilipolleces, no compararse con los demás, no permitir que le peguen patadas a su puerta, no gustar a todo el mundo, no cuidar a su Beyoncé interior y no perseguir a cabrones”.

Esa señora también critica la dictadura de la sonrisa impuesta en la vida cotidiana y en las redes sociales: "No has fracasado por estar triste. Es importante tocar fondo para saber dónde no quieres estar. Nadar en una superficie de felicidad a base de sonrisas y pensamientos positivos sí que es un auténtico engaño. El ser humano tiene derecho a su parcela de tristeza y soledad con su batamanta de pelotillas y su tarrina de helado, tiene derecho a explotar como explotó Britney en 2007, y soltarlo todo". Tomen nota para este 2019.

Abrace 'Señora' como su biblia espiritual feminista y combativa. Abrace 'Señora' como su biblia espiritual feminista y combativa.

Abrace 'Señora' como su biblia espiritual feminista y combativa. / G. H.

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