Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

A la caza de Will

Que te líes a tortas por tu chica en público en plan caballeresco por su dama es algo que no se lleva

El culebrón de Will Smith continúa. Ahora le han quitado el asiento en los actos de la Academia para los próximos diez años, lo cual puede ser hasta una suerte a la vista de la de puñales que se ven salir por allí.

Lo que causa tristeza y casi sonrojo es el reguero de disculpas que se ha prodigado este buen actor para hacerse perdonar el famoso guantazo. Le ha salido caro no solo en la cancelación pública que le ha supuesto, sino especialmente en lo íntimo. Que te líes a tortas por tu chica en público en plan caballero que da la cara por su dama es algo que ya no se lleva. Pero que la propia dama se desmarque del asunto y recuerde las pocas ganas que tuvo incluso de casarse contigo, pues debe ser duro. Te la juegas entera por ella y va ella y te trata en plan frío y calculado mirando más a la galería que al árbol caído que ya eres, sin piedad, sabiendo que todo lo hiciste por ella, pero ella tiene ahora que mirar por lo suyo, por las audiencias, por la corrección política de unos tiempos en los que el amor galante es sinónimo de hacer el idiota, justo curiosamente cuando en el First Date piden la vuelta de la galantería a unos hombres que ya solo saben mostrar todos (todos) los instintos y necesidades básicas a las claras sin pudor alguno.

A mi este actor siempre me gustó. Está claro que no le puedes pedir a alguien que sea un chico de barrio y a la vez que se comporte y sea una persona calculadora y que no se aparta del guión exigido. Un actor es un artista y los artistas tienen sus cosas, si, también el mal manejo de las emociones básicas, y no digamos de la violencia. En este caso al menos le salió contra alguien que era hombre y además también negro, que si llega a ser contra otro minoritario aún más minoritario que su propia minoría otro gallo cantaría en las sanciones. Vivimos tiempos en que el privilegio se está reubicando y puede dar sorpresas.

Me parece excesivo todo lo que se ha montado en torno a este tema que se ha sacado de quicio y que está produciendo una caza al hombre como pocas veces se había visto. Tiempos de tener cuidado en todo, en las miradas, en las exteriorizaciones, en las palabras en cualquier cosa que no sea mostrarse predecible y sumiso al nuevo guíón dócil que marcan unos tiempos con sus nuevas tiranías.

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