El río de la vida

"Por favor, no nos estropee usted la mañana"

Como dijo el poeta, la fusión del sol con el membrillo equivale a un tiempo capturado

La mañana estaba radiante y un grupo de personas enorgullecidas por el rico patrimonio de Granada oíamos con atención lo que nos decía la guía turística Mirta sobre el Carmen de Peñapartida o Carmen de los Catalanes. El Patronato de la Alhambra ha decidido organizar unas visitas guiadas para que los granadinos conozcan uno de los huertos más bellos de Granada. Mirta nos hablaba de la extensión de aquella finca del siglo XIX mientras yo me comía un exquisito caqui que ofrecía uno de los muchos árboles frutales que adornan el lugar. Olía a tomillo y a lavanda. Además de los caquis había hermosos ejemplares de acerolos y almecinos, que a más de un visitante le recordó episodios de su niñez cuando utilizaba los huesos de su fruto como proyectiles lanzados a través de un canuto de caña. El grupo estaba formado por unas treinta personas y en ellas se veían las ganas de disfrutar de aquel instructivo paseo. Mirta nos hablaba de los silos del carmen, que primero sirvieron para almacenar grano y después como mazmorras. Nos hablaba del sapo partero que hay en las albercas de la quinta y que está en peligro de extinción y de una variedad única de tritón que por lo visto se crían en esas albercas. Nos contó que el carmen se les expropió a los García-Valdecasas para ser incorporado al conjunto monumental de la Alhambra en 2002. Desde entonces ha permanecido cerrado. Se llamó Carmen de los Catalanes, nos contó Mirta, porque uno de los dueños, el que se lo compró a Antonio Porcel, era un tal Mariano Miralles, que procedía de Cataluña y que fue propietario de la primera cementera en Granada. La mañana pasaba plácidamente entre las explicaciones de Mirta y las caricias del sol mañanero que doraba los membrillos. Como dijo el poeta, la fusión del sol con el membrillo equivale a un tiempo capturado. Un amigo que me acompañaba llegó a decir que ahora se explicaba por qué a aquel lugar también se le llamó El Paraíso de Colón. En ese momento uno de los visitantes preguntó en plan gracieta y como chiste fácil si aquel carmen no lo habían reclamado los catalanes para hacerlo independiente. A muchos nos vino a la mente el problema de Cataluña y los graves sucesos que están pasando en aquella comunidad.

-Por favor, no nos estropee usted la mañana -le respondió una señora que en su juventud bien podrían haber sido una modelo de Apperley mientras olía una moña de jazmines.

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