Ojo de pez

Vender Granada

El alcalde dice "vender Granada" en vez de hablar de promocionar e impulsar, como declaran en Diputación

La Psicolingüística reconoce que podemos cometer hasta veintidós lapsus lingüísticos por día. Parece, según lo estudios realizados, que a todos nos aúlla el inconsciente. En principio se trataría de accidentes lingüísticos, y como tales, no debería de haber intención en ellos. Sin embargo, ya nos enseñó Freud que estos errores no eran fortuitos, sino que en cada palabra fallida se evidenciaba nuestro deseo más profundo (el deseo reprimido también, si el error era de tipo sexual, pero hoy no es el tema). La 'no intencionalidad' parece que resta importancia al error en sí mismo. Pero en ciertos ámbitos es fundamental medir las palabras y evitar equívocos, confusiones de las que luego resulte imposible explicar lo que se quiso decir, convencer de que era diferente a lo que se dijo. Y la inteligencia aconseja seguir las palabras de Shakespeare: "Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras". Si entre los sectores de la sociedad hay un lugar en donde haya que medir cada palabra es en política. De ahí, quizás, la ayuda extra que asesores prestan para que el lapsus no revele intencionalidades contraproducentes para el político y para el partido que representa. Hace un tiempo, cuando el nivel político de nuestros representantes era, digamos, otro, se medía cada palabra, se sopesaba, se cuidaba..., aunque fuese para no desvelar ni a la concurrencia ni mucho menos al contrincante las cartas reales que se guardan en la manga. Escucho en la radio a nuestro alcalde eufórico desde FITUR repetir en la entrevista: "Hay que vender Granada". Una feria de turismo que el alcalde considera como "espacio habitual de venta de Granada". Vender, no promocionar, impulsar, promover el turismo, como declaran desde Diputación. Son muchos los verbos que podría haber utilizado nuestro alcalde, y, sin embargo, de entre todos opta por 'vender': "dar una cosa a alguien a cambio de una determinada cantidad de dinero" define el DLE. ¿Vender a quién y a qué coste? Quizás terminemos como ocurre con los equipos de fútbol en manos de chinos o jeques. 'El alcalde de la música' se denomina, pero la música permanece a pesar de su ausencia en el palco de la OCG, a pesar de todo y de todos. Resulta poco agradable escuchar unidas las palabras vender y cultura. La casa cerrada de su ilustre poeta debe ser el saldo del lote. Y para vender la ciudad ya se las compuso Boabdil. "Repite conmigo: Hakuna Matata. Esas dos palabras resolverán todos tus problemas". Perdón, ha sido un lapsus.

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